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Opinión

  • Mercadillo navideño

    29 de diciembre 2011

    Comprenda el lector mi situación: cenas, comidas, compromisos, los mismos cierres y un resumen del año por hacer. Nada bueno puede salir de todo eso y esta columna en forma de mercadillo de pensamientos navideños más o menos desorganizados, es la prueba.

    Por ejemplo ¿Qué pasa con los relojes? ¿Hemos sustituido el coche por el peluco como símbolo de estatus? ¿Se han comprado relojes de lujo por intercambio todos los directivos de los grupos de medios? Si siempre
    me ha asombrado la fuerza de ese objeto en publicidad y contenidos, ahora, en plena crisis, su ubicuidad me llena de estupefacción. ¿No hay nada más provechoso que anunciar? ¿Es el reflejo de nuestra decadencia? ¿No sería este el momento de que todo se llenara de anuncios de ordenadores, programas, herramientas, cursos de formación…? ¿Seremos
    a partir de Reyes el país del mundo con más relojes de lujo por parado?

    También hay anuncios de otras cosas. Por ejemplo, del Kindle. Y muchos. En este caso, me tranquiliza. Siempre me he quejado de esas compañías nativas que piensan que por el hecho de serlo no necesitan presupuestos publicitarios, ni siquiera online. Por mi cara bonita, deben pensar, me instalo en internet y con lo buenos que somos el éxito está
    garantizado. Hemos visto desfilar hacia el barranco unas cuantas docenas de estas empresas, seguramente muy competentes en lo suyo, pero ignorantes completas en comunicación. Amazon tiene una larga experiencia y, claro está, sabe bien cuál es la estrategia. Por un lado compra BuyVip y su base de clientes y, por otro, hace una campaña comme il faut.


    Sin despreciar medios tan viejunos como los diarios (gente que lee, claro). Y la última del saldillo: lo siento, amigos. Os agradezco enormemente todas esas felicitaciones tan elaboradas que me enviáis por internet. El año pasado os avisé que desde el iPhone no podía abrir ni el 10% por la inquina del ahora difunto señor Jobs al Adobe Flash. Esta
    vez os lo repito, pero añado una razón más cínica. A cuatro minutos de navegación por los hasta la fecha treinta Christmas programados que he recibido, por el momento (cuarenta mientras corrijo) necesito 2,5 horas para verlos todos. Me remito a la primera frase: cenas, comidas, compromisos y los mismos cierres más un resumen del año por hacer.


    Sean indulgentes.

    Por David Torrejón

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    Más abajo hay una lista de los enlaces de los blogs que hacen referencia a Mercadillo navideño:

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